Revista Mexicana de Orientación Educativa
N° 2, Marzo 2003-Junio 2004
La Tutoría Académica Personalizada y su Importancia en la Eficiencia Escolar
Pablo Fernández Juárez *
Resumen: En el presente artículo se abordan algunos sistemas tutoriales en el país en general y de manera particular se destaca la experiencia que ha tenido esta práctica académica a lo largo de los años en la Universidad Anáhuac, donde el autor ha participado directamente en la aplicación de un modelo que presenta algunas fortalezas y debilidades.
En 1998, Salvador Cerón Aguilar, en su texto Un Modelo Educativo para México, plantea la necesidad -ya reconocida por todos- de un nuevo modelo, pero bajo el riesgo de proponer un modelo a largo plazo que nos permita observar resultados, o de un modelo a corto plazo que sólo sea remedial y emergente y que no aborde los problemas de fondo y únicamente sea un buen maquillaje a las carencias en todo el sistema educativo. Cuando plantea ideas para el nivel medio superior y superior habla de los esfuerzos en este nivel: "Deben centrarse en desarrollar nuevos modelos de organización académica y pedagógica, orientados al aprendizaje como un proceso de toda la vida, enfocados al análisis, interpretación y buen uso de la información, más que a su acumulación".
Por otra parte, Gilberto Guevara Niebla -en un texto del cual es compilador- plantea, junto con otros críticos del sistema educativo que "...México vive desde hace una generación una catástrofe silenciosa: su deterioro educativo. Todos los indicadores apuntan al fin del ciclo virtuoso que fue la educación pública en el Siglo XX mexicano".
Sobre los criterios de calidad y mejoramiento educativo se han impuesto en los últimos años los intereses corporativos y burocráticos del sector, más atentos a la puja de sus respectivos feudos y clientelas que a las urgencias educativas de la nación. En consecuencia, los pocos indicadores disponibles sobre la calidad del proceso educativo señalan sin excepción y en todos los niveles, que México es un país con promedio escolar inferior a cinco, país de reprobados.
En otro contexto, en el marco del Tercer Congreso Nacional de Orientación Educativa realizado en Tlaxcala en 1999, René Thierry menciona: "La tarea del orientador está asociada a los objetivos y medios de la formación, y por la internalización de la economía, entre otros aspectos..." (Memorias del Congreso). Asimismo, la orientación está determinada por la calidad y la finalidad de esta tarea, que permite ayudar a una persona a que se conozca a sí mismo y a su entorno que pueda contribuir de la mejor manera posible al desarrollo económico y social. Por lo tanto, siguiendo las ideas de Thierry, la escuela del futuro deberá concentrarse en proporcionar los conocimientos esenciales y las calificaciones clave. En el Siglo XXI el conocimiento tendrá el valor social más alto y la calificación será el único requisito para obtener un empleo.
Los orientadores estamos totalmente de acuerdo con todo lo anterior; los problemas comienzan cuando algunas de las instituciones de educación superior interpretan tales competencias de manera limitada y las remiten a conocimientos técnicos e instrumentalistas para "resolver" problemas inmediatos. Ofrecen a los alumnos planes de estudio altamente atractivos donde pueden elegir libremente las materias que a ellos les interesan y que les parezcan atractivas desde el punto de vista práctico y de aplicación casi inmediata a un campo laboral efímero y poco realista, en sus expectativas laborales. Las competencias no son lo mismo que los objetivos de aprendizaje. El objetivo de aprendizaje es lo que el profesor espera que el estudiante sea capaz de hacer al final del curso. La competencia identifica los resultados esperados por el mercado de trabajo, en términos del nivel de dominio de las tareas y funciones profesionales, donde se integran los conocimientos, las habilidades y las actitudes.
Por ejemplo, si queremos formar a nuestros alumnos con habilidades de liderazgo -que Ginzberg conceptualiza como el proceso de motivar y ayudar a los demás a trabajar con compromiso y entusiasmo para lograr sus objetivos-, entonces un liderazgo exitoso depende de comportamientos, habilidades y actitudes apropiadas, y no de características personales. Esto es importante, ya que los comportamientos y las actitudes (y no sólo las habilidades especificas) se forman en la escuela. Los tres tipos de habilidades que utilizan los líderes no son únicamente técnicas e instrumentalistas. Son las habilidades conceptuales que tiene que ver con las ideas, las habilidades humanas, que están vinculadas con las relaciones interpersonales y las habilidades técnicas, que se refieren a un manejo técnico, estratégico y táctico de la metodología y las herramientas e instrumentos de cada profesión o área profesional.
El mismo autor cita diferentes tipos de competencias que se pueden dividir en competencias académicas esenciales; cita entre otras la lectura y redacción, la capacidad para resolver problemas, la expresión oral, el trabajo en equipo y las relaciones interpersonalas. Respecto a las competencias laborales necesarias, menciona las competencias conceptuales, las técnicas, la de comunicación interpersonal y las competencias de adaptación e integración. Si nos damos cuenta, estamos hablando de lo mismo en cuanto a las tareas y objetivos inherentes a la orientación y a la tutoría como modelo de ayuda a la primera. Entre los obstáculos centrales para lograr esto se encuentra el siguiente aspecto que nos interesa en particular y que se relaciona con nuestra labor de tutoría y orientación:
Baja Calidad y Rendimiento Académico
En los últimos años el sistema educativo mexicano ha tenido una importante ampliación de cobertura, pero con resultados deplorables y de bajo rendimiento académico. Tanto la OCDE como la UNESCO han distribuido datos acerca del estado de la educación en México y estos son preocupantes, en un contexto cruzado por los efectos ineludibles de una nueva revolución científica y tecnológica, pero de cifras desastrosas respecto al nivel escolar y de cultura general. El rendimiento en matemáticas y ciencias naturales se ubican en la franja reprobatoria del 3 y del 4, al tiempo que sólo el 2.4 por ciento de la población escolar se orienta y decide por estudiar carreras científicas y de las ciencias exactas.
Todo lo anterior es únicamente una muestra de los problemas que enfrentamos como orientadores y que llevados a un plano propositivo representan áreas de oportunidad para nuestra profesión tan desvirtuada y devaluada por las autoridades educativas.
En esta línea de ideas y en una actitud proactiva, es justo reconocer que los orientadores de este país han planteado desde hace ya veinte años, la necesidad de que las estrategias de enseñanza se incorporen al modelo educativo nacional de una manera metodológica, realista y por lo tanto legitimada en el programa de desarrollo educativo. Las inquietudes de los orientadores se han manifestado en los programas de los dos últimos sexenios y específicamente al inicio del sexenio de Salinas de Gortari, en el Programa Nacional de Orientación Educativa en 1988 y que propició la creación del Sistema Nacional de Orientación Educativa en 1989.
Este esfuerzo no fructificó en resultados significativos y observables a largo plazo, a pesar del entusiasmo mostrado en su momento por casi todas las entidades representadas por los coordinadores de Orientación de las principales instituciones educativas que participaron en el Consejo Nacional de Orientación. Lo anterior causado en gran medida por los vaivenes de las políticas educativas de la época y que culmina con la desaparición de los Consejos Estatales de Orientación Educativa. Estos se habilitaron a partir de 1990 y de los cuales sólo uno sobrevive en la actualidad, con sus claras deficiencias y limitaciones: el Consejo Estatal de Orientación del Estado de Durango.
Es necesario reconocer, que quienes participamos en ese momento en tales proyectos, tenemos cierta cuota de responsabilidad en la falta de continuidad y en los pobres resultados producidos. Sin embargo, hay situaciones que nos siguen preocupando y en las que intentamos aportar ideas y acciones desde diferentes espacios educativos y de Orientación, participando en la formación de orientadores.
Los Programas de Tutoría Académica
En el caso de los problemas de eficiencia terminal de nuestros estudiantes, algunas instituciones educativas del país han incorporado a sus tareas de Orientación a la tutoría académica y a la asesoría psicopedagógica. Si bien es cierto que la mayoría de los teóricos e investigadores en la Orientación reconocen a la tutoría como un componente importante en este proceso, también la delimitan a una acción de ayuda al alumno, que al ser sistematizada y formalizada, puede apoyarse en los docentes para el desarrollo académico e integral de los estudiantes en determinado nivel escolar, desde la primaria hasta los estudios universitarios. Retomando las definiciones de Lázaro, Asensi y Rodríguez, autores españoles, podremos definir la tutoría como: "El proceso auxiliar de la orientación educativa y ocupacional que retoma los aspectos relacionados con el contexto escolar. Y busca formar a los profesores y alumnos con cierto potencial y con un perfil especial, con el objetivo de apoyar a los estudiantes que presenten problemas de diversa naturaleza, siempre y cuando se relacionen con su rendimiento y adaptación al ambiente y ritmo escolar y académico" (Fernández, 1999).
En las escasas, incipientes y aisladas experiencias de programas de tutoría en nuestro país, la tutoría hace constantes referencias a la formación de la persona, de manera que su actividad es una instancia sistemática y continua, y se concibe como un proceso educativo orientado al desarrollo integral de los estudiantes, y no únicamente referido al rendimiento en áreas y actividades de naturalaza cognoscitiva e intelectual.
Tal es el caso del documento de la ANUIES, editado en el 2001 e intitulado Programas Institucionales de Tutoría, en donde se hace referencia a la urgente necesidad de propiciar "la implantación de un Programa Institucional de Tutoría...", donde se analicen las principales causas del rezago o abandono de los estudios y para promover el mejoramiento de la calidad en la educación superior. El documento contiene propuestas de programas y estrategias que si bien están estructuradas de manera coherente al ser llevadas a la práctica, en el caso de algunas instancias oficiales se ha pretendido imponer como modelo único y ha provocado un rechazo importante sobretodo por las instituciones educativas con un programa definido como son la Universidad Autónoma de Zacatecas y otras instituciones de la zona norte de país. Quizás debido a la falta de una adecuada estrategia de coordinación y de política educativa en donde la imposición ha sido el común denominador de nuestras autoridades.
Por lo tanto, la labor tutorial va dirigida a todo el ciclo escolar del alumno, ya que no se limita únicamente a motivar su mejor desempeño académico, más bien recupera los aspectos de su desarrollo personal, social. Se trata de lograr que el alumno sea responsable de su propio aprendizaje, en una actitud preactiva y no reactiva como estudiante, al percibir las deficiencias del sistema educativo, para transformar el círculo vicioso de su relación con la escuela, en un círculo virtuoso de aprovechamiento de oportunidades.
Por otra parte, la intensidad de la tutoría se debe adaptar a las necesidades del alumno, ya que en el desarrollo personal y escolar se detectan momentos claves de mayor intensidad orientadora y tutorial; en consecuencia deben existir programas formales de tutoría y de formación de tutores en tales momentos críticos. Asimismo, estos modelos de tutoría no pueden sustituir a los programas de Orientación Educativa, más bien deben ser complementarios y que permitan al orientador pasar de un plano operativo a una serie de tareas y acciones de coordinación y planeación de estrategias encaminadas a una mayor cobertura de los servicios de la Orientación, sin perder las funciones propias de ésta última.
Desde hace ya varios años, he escuchado de los orientadores y vivido en experiencia propia una preocupación constante por la falta de reconocimiento de nuestra actividad, que parte de un desconocimiento de la esencia de la Orientación Educativa por autoridades y por los orientadores mismos. Trayendo como consecuencia que nos involucren y hagan responsables de actividades tan inusitadas y disparatadas como campañas ecológicas y festivales artísticos. También en años recientes, las autoridades educativas del país, como por ejemplo en el Estado de México, han encontrado la "piedra filosofal" y transforman a la Orientación en programas de educación cívica, ética y valores. Hace unos meses, al regresar de la ciudad de Puebla, escuche una noticia acerca de un curso de tutores que ofrecía el llamado Departamento Tutoría de la universidad pública de ese estado y de inmediato pensé si la Dirección de Orientación no había desaparecido como en la Universidad de Guadalajara y otras universidades en el país.
Este reduccionismo y actitud novedosa de nuestras instituciones es preocupante. Si bien es legitimo el deseo de transformarse y actualizarse, esto no puede ser a través de decisiones sin fundamento académico y únicamente interesadas en apoyar las políticas educativas de los funcionarios en turno sin sustento teórico y técnico, así como carentes de un marco metodológico y fuera de las normas básicas de la planeación y la evaluación educativa.
Enfoques Tutoriales
La Tutoría Escolar y Educacional: Se caracteriza por brindar una ayuda de naturaleza multidisciplinaria y en el marco de un servicio psicopedagógico y de Orientación donde su campo de influencia y de trabajo está delimitado y especificado (Rodríguez, 1995:199-219).
La Tutoría en la Educación Superior: Tiene su origen en la Open University de Inglaterra y en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, que intentaron a partir de 1982 adaptar los sistemas de Universidad Abierta de la UNAM y de otras universidades del país, con características de asesoría académica, citadas por Armando Santuario, investigador del CISE de la UNAM.
La tutoría más personalizada de apoyo a los cursos regulares: Llevada a cabo en los Estados Unidos a través del llamado Plan Keller, en donde el tutor aclara dudas y explica los contenidos del curso en una sesión más reducida y con una modalidad más individualizada.
La tutoría como medida de emergencia: Para preparar a los estudiantes para un examen del Programa Paimar del bachillerato de la UNAM, en 1985.
La tutoría personalizada con fines religiosos formativos: La emplean algunas instituciones educativas a manera de Preceptoría y Orientación, apoyo espiritual y formativo de actitudes y conductas.
Asimismo se han derivado modelos y programas, que sin tener un rigor metodológico en su planeación y evaluación, intentan respetar los límites y f unciones de la tutoría con respecto a la Orientación.
El modelo de orientación psicopedagógica de la Universidad de Sevilla: Parte de la Nueva Reforma Educativa de 1990, dispuesta por el Ministerio de Educación y Ciencia en su Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo. Este tipo de tutoría tiene preferentemente un carácter de asesoramiento y de orientación para el proceso de toma de decisiones con respecto al futuro académico y profesional, entre otros objetivos.
Modelos y Experiencias Nacionales en Tutoría
En nuestro país existen experiencias que ameritan un reconocimiento, como las de la Facultad de Psicología de la UNAM con su proyecto denominado S.I.E.T.E.: el proyecto de Tutoría del ITESM en la mayoría de sus campus universitarios; el programa de Tutoría Integral de la Universidad Autónoma de Hidalgo; recientemente el Programa de Tutoría Integral de la UAEM en el Estado de México; el Programa Permanente de Formación de Tutores de la Universidad Autónoma de Zacatecas; los Programas de Maestría en Orientación Educativa y Tutoría Académica de la Universidad José Vasconcelos de Durango; y el programa de la Maestría en Orientación Educativa y Asesoría Profesional de la Escuela Normal Superior del Estado de México. Estos programas pretenden ayudar de manera efectiva y a corto plazo, resolver los problemas que enfrentan nuestros estudiantes como falta de técnicas de estudio, escasa motivación escolar indispensables para un desempeño y rendimiento académico adecuado.
Con el peligro de no mencionar todos los programas que existen, y a manera de ejemplo, mencionaré algunos de éstos que conozco directamente, ya que pueden resultar si bien no representativos, si de utilidad para ser considerados en la elaboración de futuros programas de tutoría.
El modelo S.I.E.T.E. en la Facultad
de Psicología de la UNAM
Data de 1987, fue propuesto por Sandra Castañeda y Miguel López y que estaba compuesto por cuatro módulos o etapas de este proceso:
A. De diagnóstico general.
B. De aplicación de instrumentos.
C. De diagnóstico de la inteligencia.
D. De aplicación de programas de fortalecimiento académico.
El Modelo de Tutoría de la Universidad Autónoma de Hidalgo en 1995
En este modelo la tutoría inicia a partir de los resultados que se obtuvieron en la aplicación de pruebas, encuestas, exámenes y el inventario del CENEVAL a los alumnos de nuevo ingreso a la universidad y rescata información de los alumnos relacionada con su estatus socio-económico, su perfil psicológico, su historia académica, lugar de procedencia y de origen, y resultados obtenidos en el examen de selección.
Trató de seguir con la siguiente secuencia:
1 Identificar la problemática y proponer alternativas de solución.
2. Canalizar al estudiante a dos tipos de asesoría: académica en materias problemáticas, y profesional para ampliar conocimientos y desarrollar habilidades especiales con jóvenes talentosos.
3. Canalizar la problemática conductual a un asesor psicológico con el propósito de atender a los jóvenes que lo requerían y que era extensivo a la familia.
En este modelo se concibe a la tutoría como un proceso auxiliar a los problemas de los alumnos en las áreas académica, psicológica, familiar y de salud, con el objetivo de abatir índices de reprobación, deserción, así como de reorientar la matricula a las carreras con menor demanda.
Modelo de Tutoría Personalizada de la Universidad Anáhuac
Este programa, que está ahora en una segunda etapa a partir de 1999, es una actividad permanente y que se ofrece en todas las carreras de la universidad, básicamente a los alumnos de los tres primeros semestres y tratando de cubrir la demanda de los alumnos de semestres posteriores.
Aquí la tutoría académica personalizada consiste en una actividad y servicio especifico de ayuda que apoya y delimita los problemas y situaciones relacionadas con el rendimiento académico, el ajuste al ambiente escolar y los factores personales, sociales y familiares que impactan de manera directa en el desarrollo del estudiante. La intensidad y frecuencia de este servicio se adapta a las necesidades de los alumnos y a cada escuela y facultad.
En el caso de la escuela de ciencias de la comunicación, de la cual soy coordinador de tutoría y a la vez tutor, se cuenta actualmente con 650 alumnos de los cuales 400 aproximadamente tienen un tutor o un asesor académico asignado de los 15 maestros de planta, entre otras funciones académico-administrativas a la labor de tutoría. Asimismo, se ha decidido en la escuela desarrollar una tutoría de segundo nivel para los alumnos que requieren y demandan una atención más especializada, que sin llegar a ser una asesoría psicológica tiene el objetivo de trabajar aspectos de naturaleza emocional y de adaptación al nivel universitario.
Hay una saturación de alumnos con los tutores, ya que aparte de la labor de tutoría los profesores de planta tenemos 15 horas a la semana frente a grupo, lo cual se traduce en cinco grupos de tres horas semanales para cada uno, además de las labores de coordinación académica así como las labores administrativas y de planeación que esto implica. También se está desarrollando a partir de este semestre, un curso permanente de técnicas de estudio y estrategias de aprendizaje, que busca rescatar a los alumnos que presentan serios problemas de rendimiento académico, de cualquier semestre.
Para lograr lo anterior se propuso a las autoridades de la escuela un plan estratégico de tutoría y que contiene una serie de actividades distribuidas en diferentes etapas con objetivos, metas y acciones específicas. Tomando como referencia el programa general de tutorías de la universidad y las necesidades detectadas en alumnos y profesores, este plan contempla los tres momentos de los modelos de planeación educativa, que se tienen que ir modificando a partir de los resultados obtenidos.
Primera etapa de planeación
En esta etapa se desarrollaron estrategias de diagnóstico acerca de las necesidades de tutoría y relacionadas con el rendimiento académico de los alumnos. Para recolectar la información se aplicaron un cuestionario y entrevistas dirigidos a los alumnos de los tres primeros semestres y a los profesores del denominado bloque fundamental.
Asimismo, se aplicó un test de técnicas de estudio elaborado y adaptado por la escuela de educación de la universidad.
Las áreas que resultaron más problemáticas fueron entre otras las siguientes:
1. Área de administración y organización del tiempo.
2. Área de motivación académica y adaptación a la Universidad y a la carrera.
3. Área de exposición de clases y redacción.
4. Área de investigación y elaboración de trabajos.
5. Área de relaciones interpersonales y familiares.
Segunda etapa. Desarrollo y operación del programa
A partir de lo anterior se elaboró una propuesta para un curso permanente de técnicas de estudio y estrategias de aprendizaje, dirigido exclusivamente a los alumnos de la escuela de ciencias de la comunicación, que están en situaciones de riesgo dentro de un programa de complementación académica de toda la universidad y en el que intervienen otras escuelas y facultades. El curso tiene la misma duración del semestre lectivo y se imparte una hora y media a la semana, con una asistencia promedio de 15 personas actualmente. Por ahora., el curso tiene un carácter obligatorio y permanente, y aborda los temas típicos relacionados con las técnicas de estudio, pero con un enfoque especifico hacia las necesidades de la carrera de comunicación.
Los resultados aún son incipientes y relativos, sin embargo confiamos en continuar con el curso y rescatar datos más amplios sobre el perfil y la problemática de los estudiantes del programa y buscar su relación con otros factores y rasgos obtenidos con otros instrumentos que ya se aplican en la universidad, desde el impreso a la misma.
Por otra parte, esta modalidad grupal responde a la falta de tutores, ya que únicamente pueden formarse como tales los profesores de planta de la escuela. Actualmente, tenemos asignados por tutor de los cuatro que estamos asignados en la escuela, aproximadamente 20 alumnos especiales por cada uno y cada vez se incrementa la matrícula. Asimismo existe una nueva figura que es el asesor académico que tiene asignados aproximadamente 50 alumnos cada uno y que únicamente interviene es aspectos académicos y de elección de área y de materias, y que cuando estos consideran necesario canalizan a los tutores los casos de alumnos con problemas que inciden directamente en su rendimiento académico.
Se ha decidido que los casos llamados de segunda instancia de tutoría se canalicen al mismo coordinador de tutoría y aún así existe una carencia obvia de tutores, por lo que la universidad ha propuesto formar alumnos tutores y egresados tutores. En este plano, los tutores identifican problemáticas psicopedagógicas y canalizan a los alumnos con problemas académicos o administrativos más urgentes al coordinador y éste a su vez los puede canalizar a los servicios especializados de psicopedagogía y de psicología que ofrecen las facultades de educación y de psicología respectivamente.
Por otra parte, los profesores seleccionados como tutores, en toda la universidad, reciben sesiones de asesoría en el marco de un programa permanente de formación de tutores, que imparten tanto los coordinadores de tutoría de cada escuela y la coordinación general de tutoría de la universidad. Y donde se abordan temas relacionados con la problemática de los estudiantes, en tres vertientes centrales:
1. Aspectos psicopedagógicos. Técnicas e instrumentos, técnicas de estudio y entrevista de tutoría.
2. Aspectos psicológicos. Problemas más frecuentes, adicciones, alcoholismo, anorexia, bulimia y depresión.
3. Aspectos axiológicos, del plan de vida y carrera, como formativos y de valores humanos.
Tercera etapa. Evaluación del plan
En ésta etapa se llevan a cabo tareas de aplicación de encuestas que permiten conocer resultados relacionados con la actitud del tutor, la utilidad de su trabajo y el tipo de atención que brinda a los alumnos asignados y canalizados.
Con lo anterior se pretende cumplir con los requisitos que indica todo proceso de evaluación:
1. Retroalimentación a los alumnos y tutores, acerca de los resultados obtenidos.
2. Toma de decisiones para cambiar y modificar los procesos didácticos y curriculares relacionados.
Conclusiones
Es importante mencionar una experiencia de tutoría anterior a esta etapa, en la que estuvieron involucradas unas cuantas escuelas, y que si bien se organizó de manera más informal, tuvo resultados sorprendentes en cuanto a la demanda y al servicio mismo, que comentaré de manera general:
Un autor español, Bernardo, nos dice que la tutoría es el despliegue de todos los medios y posibilidades dirigidos a la ayuda de un alumno concreto; así, la tutoría, al hacer constantes referencias al desarrollo de los alumnos como personas y no como un número más de la matricula escolar, debe ser concebida como una actividad formal auxiliar en el proceso de la orientación, y no como una actividad que venga a sustituir a ésta última.
Algunos funcionarios de la educación, cuando no conocen o no les interesa de manera plena la Orientación Educativa, la sustituyen pensando más en política que en aspectos pedagógicos, curriculares y de planeación educativa. Tienen una visión miope en el sentido científico y metodológico, asociando una necesidad educativa con la creación de formas novedosas de intervención en la escuela, como un médico que piensa que la pediatría es la única y necesaria especialidad a partir de una epidemia que ataca a la población infantil, anulando automáticamente a las demás ramas de la medicina.
Los modelos de tutoría que se han llevado a la práctica han demostrado, con sus problemas y sus limitaciones, que la intensidad de la tutoría es efectiva si se adapta a las necesidades de los alumnos a quienes está dirigida y a las características del entorno educativo en el que intenta insertarse y si se convierte en personalizada y como parte de un servicio psicopedagógico y de Orientación integral. Al formalizarse en un programa definido permite concebirse como un apoyo real en el rendimiento de los alumnos, en la tarea cotidiana docente y en descargar de actividades administrativas útiles a los orientadores, para que estos últimos se dediquen a coordinar, organizar y planear actividades con una cobertura más amplia de naturaleza prospectiva, dirigida a una mayor población y que involucre a todos los actores del escenario educativo.
Finalmente, es real que ni la tutoría ni la Orientación Educativa son la única respuesta a la problemática educativa, por demás compleja y altamente politizada e influida por las tendencias de planear a corto plazo y con una orientación hacia el eficientismo, el pragmatismo y una competitividad feroz entre las universidades y el ámbito laboral. Sin embargo, la concepción actual de una educación basada en las competencias se ha constituido en un fenómeno que llegó para quedarse del cual no nos podemos aislar y en cierta medida resulta indispensable incluirlas en nuestros planes de estudio, pero tampoco podemos descuidar la esencia de una universidad de formar seres humanos con un sentido ético y axiológico de la práctica laboral y profesional
Parafraseando el discurso de las políticas educativas en este país de nuevas esperanzas, construyamos juntos una tutoría basada en competencias, pero competencias humanas, que nuestros alumnos -en lugar de que les enseñemos "que el pez grande se come al chico"- piensen y actúen en su ejercicio profesional que "el pez grande ayuda al chico".
Bibliografía:
Rodríguez (1995). Orientación Educativa y Psicopedagógica. CEAC. Barcelona.
* Psicólogo, Coordinación de tutoría, psicología e investigación, Escuela de Ciencias de la Comunicación, Universidad Anáhuac. Correo del autor: pfernan@anahuac.mx